AUMENTO DEL USO DE CALEFACCIÓN ELÉCTRICA: ¿QUÉ ARTEFACTO ES EL MÁS EFICIENTE?
Con la llegada del invierno, el uso de calefacción eléctrica se incrementa, generando un mayor gasto en las boletas de luz. Un análisis revela cuál es el artefacto más eficiente.

Con el inicio de la temporada invernal, se ha observado un aumento en el uso de calefacción eléctrica, lo que conlleva un incremento en el gasto energético de los hogares. Según un informe de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel), cada grado adicional de temperatura puede elevar el consumo eléctrico en aproximadamente un 8%.
Desde enero de 2026, los hogares que reciben subsidios cuentan con una bonificación del 50% en sus boletas de energía eléctrica, aplicable a un bloque de 300 kWh mensuales durante los meses de mayor consumo. Sin embargo, este límite se reduce a 150 kWh en el resto del año. También se ha alertado sobre el consumo fantasma, que puede representar entre el 7% y el 15% del consumo mensual, debido a equipos que permanecen enchufados sin uso.
En lo que va del año, las tarifas de luz han incrementado un 36,4%, y la demanda residencial ya representa el 42% del consumo total de energía. Para ayudar a los consumidores a elegir el artefacto más adecuado, se realizó una simulación de consumo basada en usuarios residenciales de Edenor en la Ciudad de Buenos Aires.
Los resultados muestran que el caloventor es el artefacto que más consume, con un gasto mensual de $7676 por un consumo de 61 kWh. Le sigue la estufa de cuarzo, que consume 37 kWh mensuales, equivalentes a $5489. El aire acondicionado también es un gran consumidor, con 33 kWh y un costo de $5125, siempre que funcione a 20° en modo calor.
En contraste, los radiadores eléctricos tienen un consumo de 29 kWh ($4760) y los paneles eléctricos de bajo consumo son los más eficientes, con solo 18 kWh al mes, lo que equivale a $3758.
Al considerar la eficiencia energética al momento de la compra, es recomendable optar por artefactos de clase A o B, ya que estos consumen significativamente menos energía. Los electrodomésticos de clase A pueden consumir hasta un 50% menos que los de consumo medio, mientras que los de clase B lo hacen entre un 25% y 50% menos.


