LAS CASAS PREFABRICADAS GANAN TERRENO EN EL MERCADO ARGENTINO
Los arquitectos destacan las ventajas de las casas prefabricadas en términos de tiempo y control de costos, pero advierten sobre la importancia del diseño técnico.
Las casas prefabricadas se están posicionando como una de las principales tendencias en el mercado inmobiliario argentino. Este sistema constructivo promete reducir los tiempos de obra y mejorar el control del presupuesto, atrayendo cada vez más la atención de los compradores.
El arquitecto Damián Gil explicó que una de las principales ventajas de las casas prefabricadas es la rapidez de ejecución. Al fabricarse en un entorno controlado, se eliminan factores que suelen demorar las obras tradicionales, como el clima y la coordinación entre proveedores. “Una vivienda prefabricada permite mayor control de tiempo y se reducen los imprevistos”, afirmó Gil.
Por su parte, el arquitecto canadiense Michael Green subrayó que la prefabricación no solo mejora la precisión de la obra, sino que también reduce los desperdicios y acelera los tiempos de ejecución. Sin embargo, advirtió que el resultado final depende de un buen diseño y un estricto control de calidad.
El arquitecto británico Richard Rogers también defendió la industrialización de la construcción, resaltando su capacidad para hacer las viviendas más eficientes y accesibles. No obstante, enfatizó que las ventajas de los sistemas prefabricados solo son reales cuando están respaldadas por una planificación arquitectónica rigurosa y materiales de calidad.
Una de las características más destacadas del proceso industrializado es la posibilidad de trabajar con calendarios más ajustados y previsibles, gracias a la estandarización de procesos. Gil comparó la construcción tradicional con “fabricar un auto al aire libre, bajo la lluvia y esperando que lleguen los proveedores”, mientras que en una fábrica se ofrecen condiciones estables que minimizan errores.
Sin embargo, el arquitecto hizo hincapié en que la calidad de la construcción no depende del lugar donde se fabrica, sino del cómo se hace. “Que se haga en una fábrica no garantiza que sea mejor. La calidad no es el dónde, es el cómo”, afirmó.
Gil también destacó que el verdadero valor de una vivienda radica en el trabajo técnico previo. “Lo que comprás no es una caja, es un diseño técnico”, explicó, subrayando que el papel del arquitecto es garantizar que cada detalle esté resuelto desde el inicio.
Además, las casas prefabricadas ofrecen un mayor control económico. Al trabajar con soluciones previamente definidas y catálogos cerrados, es más fácil establecer un presupuesto desde el comienzo y evitar sobrecostos por cambios durante la obra.
En cuanto a la eficiencia energética, muchas viviendas prefabricadas cuentan con envolventes optimizadas que mejoran el aislamiento y reducen las pérdidas de calor, aunque Gil aclara que esto depende del diseño del sistema constructivo. Respecto a la longevidad, los arquitectos coinciden en que estas casas pueden mantener su estado durante décadas, siempre que el proyecto y la ejecución sean de calidad.

