EMPRENDIMIENTO MARPLATENSE TRANSFORMA REDES DE PESCA EN MUEBLES ECOLÓGICOS
Josefina Diez y Camila Pullara, emprendedoras de Mar del Plata, convierten redes de pesca descartadas en un material reutilizable para fabricar muebles y objetos de diseño.
En un esfuerzo por reducir la contaminación marina, dos emprendedoras de Mar del Plata, Josefina Diez y Camila Pullara, han desarrollado un innovador proyecto que transforma redes de pesca descartadas en un nuevo material para la fabricación de muebles y objetos de diseño. Este material, que antes era considerado un residuo problemático, ahora se convierte en una alternativa sostenible.
Cada año, se descartan aproximadamente 640.000 toneladas de redes de pesca, lo que representa cerca del 10% de los residuos marinos. Conscientes de este problema, Diez y Pullara iniciaron su proyecto hace cinco años, comenzando con el reciclaje de plásticos domiciliarios y, desde febrero de este año, incorporando redes de pesca a su proceso.
La idea surgió de una inquietud compartida entre ambas emprendedoras. Pullara, al ver la abundancia de redes desechadas, propuso comenzar a reciclarlas. Así, desarrollaron un proceso en el que las redes son cortadas, trituradas y mezcladas con otros plásticos recuperados, creando placas resistentes que pueden competir con materiales tradicionales.
Las emprendedoras obtienen las redes principalmente de talleres de reparación y confección de redes pesqueras, evitando que terminen en rellenos sanitarios o en el mar. Diez destaca que, sin su intervención, muchas de estas redes acabarían como residuos pesados que complican la gestión municipal.
El material reciclado tiene características similares a las de una placa de madera industrial, permitiendo su uso en la fabricación de diversos productos, desde muebles hasta artículos de oficina y lámparas. Diez enfatiza la importancia de ofrecer un producto de calidad que sea estéticamente atractivo para los consumidores.
A pesar de los avances, el proceso de reciclaje se realiza de manera artesanal y aún enfrentan desafíos tecnológicos. Diez menciona que, aunque carecen de la tecnología específica para procesar este tipo de plástico a gran escala, están decididas a continuar su labor y generar un cambio cultural en torno a la recuperación de residuos.
El principal objetivo de este emprendimiento es demostrar que los materiales descartados pueden tener una segunda vida y que es posible generar productos de calidad a partir de ellos. “Queremos que la gente vea que estos materiales pueden recuperarse y que no necesariamente tienen que terminar como basura”, concluyó Diez.

