JULIO INOSTROZA: UN MECÁNICO QUE SUPERÓ UN ACCIDENTE Y SIGUE ADELANTE EN SU TALLER
Tras un accidente fatal en 2015, Julio Inostroza, único sobreviviente, se adaptó a su nueva vida en silla de ruedas y continuó trabajando como mecánico.

En 2015, Julio Inostroza se convirtió en el único sobreviviente de un trágico accidente automovilístico en Comodoro Rivadavia. Durante su recuperación, enfrentó un diagnóstico devastador: no volvería a caminar. Sin embargo, su determinación y amor por la mecánica lo llevaron a reconstruir su vida.
La historia de Julio comenzó cuando, a los 15 años, se interesó por la mecánica gracias a un tío que arreglaba autos antiguos. Años más tarde, tras ser despedido de su trabajo, decidió vender su auto a un amigo, quien lo llevaría de regreso a casa. Ese viaje se tornó fatal cuando el vehículo perdió el control y chocó contra unos árboles. La novia de su amigo murió en el acto y él quedó con una lesión medular.
Luego del accidente, Julio fue trasladado a Buenos Aires para su tratamiento. A pesar de la gravedad de su situación, decidió no rendirse. “No me tiré abajo, acepté enseguida el diagnóstico”, expresó. Después de cinco meses de rehabilitación, volvió a Comodoro Rivadavia con la firme intención de retomar su pasión por la mecánica.
“La mecánica siempre fue lo que me gustó hacer y además, era la única herramienta que tenía”, afirmó. Estableció su propio taller en la casa de sus padres y comenzó a recibir autos para reparar. Con el tiempo, desarrolló una técnica para trabajar desde la silla de ruedas, adaptándose a cada situación.
Julio realiza todo tipo de trabajos mecánicos, desde cambios de embrague hasta reparaciones de motores. Aunque algunas tareas son más complicadas debido a su altura, siempre busca la manera de solucionarlo. “Las camionetas son difíciles por el tema de la altura, pero intento buscarle la vuelta”, comentó.
Su capacidad y dedicación no han pasado desapercibidas. Los clientes suelen mostrar admiración por su fortaleza, lo que le motiva a seguir adelante. “Se sorprenden de que una persona en silla de ruedas esté trabajando. Me felicitan y les dicen a mis papás que es admirable la fortaleza que tengo”, relató.
La reflexión de Julio es clara: “Los límites no son físicos, sino mentales”. Su historia es un ejemplo de superación, demostrando que, a pesar de las adversidades, es posible encontrar un camino y seguir adelante. Once años después del accidente, continúa trabajando entre motores y herramientas, reafirmando su pasión por la mecánica.


