GUSTAVO ÁLVAREZ RENUNCIA COMO DT DE SAN LORENZO POR PRESIONES EXTERNAS
El entrenador dejó su cargo en medio de la pretemporada y denunció falta de autonomía en la toma de decisiones.

Gustavo Álvarez ha dejado su puesto como director técnico de San Lorenzo en un contexto complicado, justo al inicio de la pretemporada. Su renuncia se produjo tras una serie de desacuerdos con la nueva dirigencia del club, quienes, según el DT, ejercieron presiones externas que limitaron su capacidad de decisión.
En una carta pública, Álvarez expresó que el fútbol profesional de San Lorenzo requiere una restructuración profunda. “Para obtener resultados diferentes, se necesitan procedimientos distintos a los que han llevado a la institución a esta complicada realidad”, afirmó. El entrenador destacó que para implementar cambios significativos es esencial contar con convicción y autonomía, algo que, según él, es inviable debido a compromisos del pasado que condicionan las decisiones del cuerpo técnico.
El conflicto surgió en relación al armado del plantel para el segundo semestre. Álvarez había propuesto mantener la base titular, reemplazar a los jugadores transferidos con refuerzos de calidad y promover a juveniles de las divisiones inferiores. Sin embargo, el pasado 18 de junio, durante una reunión con el Consejo de Fútbol, acordaron una lista de 11 futbolistas prescindibles sin incluir a ningún juvenil. Luego, el 20 de junio, recibió instrucciones de cambiar tres nombres de esa lista, lo que lo llevó a rechazar la modificación y a decidir su renuncia.
“Prefiero dar un paso al costado y que el club no se vea perjudicado por acciones legales de terceros”, subrayó Álvarez, quien agradeció el apoyo de hinchas, jugadores y staff. Por su parte, la versión oficial del club señala que no se llegó a un acuerdo sobre la planificación deportiva, y que el entrenador había propuesto una lista de jugadores para entrenarse por separado, lo que generó tensiones entre las partes.
San Lorenzo, bajo la presidencia de Marcelo Culotta, manifestó que la decisión de Álvarez fue consecuencia de la falta de consenso en la planificación y que se priorizó la preservación del patrimonio deportivo y económico del club.
