UN BOMBERO ENFRENTA EL INCENDIO DE SU PROPIO HOGAR EN WILDE
Lucas Escaris, un joven bombero de 30 años, combatió las llamas que destruyeron su departamento en Wilde. Su novia logró rescatar a su perro, Mike, entre el humo.
Lucas Escaris, un bombero voluntario de 30 años, vivió una experiencia desgarradora cuando debió combatir un incendio en su propio hogar, ubicado en Wilde, Buenos Aires. La tragedia ocurrió el pasado sábado por la noche, mientras él y su novia, Candela, disfrutaban de una salida al cine con su sobrino.
Al regresar, Lucas recibió una alerta en su celular que lo llevó a darse cuenta de que la dirección del incendio correspondía a su casa. «Cuando vi la dirección, me di cuenta de que era mi casa», comentó el joven en una entrevista. Mientras Candela corría desesperada para rescatar a su perro, Mike, Lucas se preparó para acudir a la emergencia junto a sus compañeros bomberos.
El incendio, que se originó en el lavadero, destruyó gran parte del departamento. Según relató Lucas, el fuego pudo haberse iniciado por un cortocircuito en el lavarropas o el calefón, que estaban cerca de la ropa y otros elementos inflamables. A pesar de la magnitud de las llamas, el daño fue contenido en gran medida gracias a que las puertas de las habitaciones estaban cerradas.
Al llegar al lugar, Lucas tuvo que afrontar la difícil situación de combatir el incendio en su propia casa. Afortunadamente, los bomberos ya habían logrado romper la puerta y contener el fuego con extintores. Mientras tanto, Candela había logrado rescatar a Mike, quien se había refugiado en el baño, el área menos afectada por el humo.
El joven bombero recuerda el caos que vivió antes de salir al incendio: «Se me cayeron las llaves del auto y mi celular, pero mis compañeros me los recuperaron rápidamente». Tras controlar el incendio, se encontraron con otro problema: la inundación del departamento debido a la rotura de las canillas de plástico en el lavadero. Sin embargo, con la ayuda de familiares y amigos, lograron secar el lugar hasta la madrugada.
A pesar de las pérdidas materiales, Lucas expresó su gratitud por la seguridad de todos. «Gracias a Dios estamos todos bien y las pérdidas solo fueron materiales», afirmó. Mike, aunque asustado, también se recuperó del susto.
Ahora, Lucas y Candela enfrentan el desafío de reconstruir su hogar. Con el apoyo de su entorno, han comenzado a limpiar y lijar las paredes dañadas. Además, han lanzado una campaña solidaria para ayudar a cubrir los costos de la reconstrucción, ya que la situación económica de la pareja es complicada. Candela está desempleada desde hace ocho meses, mientras Lucas trabaja en una gomería y continúa dedicando tiempo al servicio de bomberos.
Lucas agradeció a sus compañeros por su apoyo y la rápida respuesta durante el incendio. «Quiero agradecer a todos mis compañeros porque son los que hoy me están ayudando y por el rápido accionar que tuvimos», concluyó.



