¿ES SEGURO DORMIR CON TU GATO? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS
Expertos analizan los pros y contras de compartir la cama con gatos y ofrecen recomendaciones para una convivencia segura.

Compartir la cama con un gato puede despertar opiniones diversas entre los dueños de mascotas. Mientras algunos consideran este hábito como un ritual placentero, otros prefieren mantener una distancia entre el espacio humano y el felino. En este contexto, especialistas en veterinaria y bienestar animal han compartido sus perspectivas sobre esta práctica.
Según Feargus McConnell, veterinario de Colorado, la convivencia nocturna es generalmente segura para adultos sanos con mascotas sanas. Sin embargo, los gatos tienen personalidades diferentes; algunos tienden a ser tranquilos y se adaptan al horario de sueño de sus dueños, mientras que otros pueden ser más inquietos y causar interrupciones durante la noche.
La clave para una buena convivencia, según los expertos, es observar cómo el gato afecta la calidad del sueño. Si el felino interrumpe el descanso de manera constante, puede ser necesario reconsiderar esta práctica. Además, algunos estudios sugieren que dormir con gatos puede tener beneficios fisiológicos, como la reducción de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y un aumento en la oxitocina, relacionada con la sensación de bienestar.
No obstante, hay situaciones que requieren mayor precaución. Iryna Smyrnova, veterinaria de la plataforma Meowoff, advierte que en hogares con bebés o niños pequeños, el riesgo puede aumentar. Un gato podría causar un accidente al arañar o sobresaltar a un niño durante el sueño. Asimismo, las personas con alergias, asma o sistemas inmunitarios comprometidos deben evaluar cuidadosamente esta convivencia.
La higiene es un aspecto crucial en estos casos. Mantener actualizados los antiparasitarios, limpiar el arenero con regularidad y realizar controles veterinarios son prácticas recomendadas. Para los gatos jóvenes, se sugiere una adaptación gradual, permitiéndoles acostumbrarse a dormir solos antes de integrarlos a la cama familiar.
En conclusión, los expertos coinciden en que si el gato duerme plácidamente, los dueños se despiertan sin sobresaltos y no hay problemas de salud, no hay razón para cambiar esta rutina nocturna.

