EL MIEDO A LA INMIGRACIÓN MARCA LA POLÍTICA BRITÁNICA TRAS UNA DÉCADA DEL BREXIT
La preocupación por la inmigración se ha convertido en el principal tema de debate en el Reino Unido, eclipsando otros asuntos políticos.

Diez años después del Brexit, la inmigración se ha consolidado como la principal preocupación de los británicos. En una reciente conversación en Wigan, un habitante llamado Andy expresó su temor hacia los inmigrantes en su ciudad natal, afirmando que los somalíes le generan miedo al verlos en grupos y con actitudes que considera amenazantes.
Este sentimiento se refleja en las recientes elecciones anticipadas en la circunscripción de Makerfield, donde el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, logró un escaño en el Parlamento británico. Aunque los medios centraron su atención en la sucesión del primer ministro Keir Starmer, muchos votantes priorizaron el tema de la inmigración por encima de otros asuntos políticos.
Según un estudio de Statista, el 57% de los británicos considera que la salida de la Unión Europea fue un error, pero esto no ha disminuido la preocupación por la inmigración, que es vista como el mayor problema por el 22% de la población, según Ipsos. Además, un sondeo de YouGov revela que el 53% de los británicos aboga por restringir la llegada de extranjeros.
La diferencia entre la percepción de la elite cultural y la ciudadanía se ha ampliado desde el Brexit. Mientras que en Londres se celebran eventos sofisticados sobre el futuro del Reino Unido en Europa, la preocupación por la inmigración sigue dominando el discurso en otras partes del país. La llegada de partidos como Restore Britain, que promueven una agenda antiinmigración, refleja este cambio en la política británica.
Durante la campaña electoral, el partido Restore logró captar un 3,5% de los votos en Makerfield, a pesar de ser una formación nueva. Su propuesta de expulsar a inmigrantes indocumentados ha resonado entre votantes como Richard, un exdirectivo que, a pesar de haber votado en contra del Brexit, mantiene su lealtad hacia los conservadores.
Este clima de desconfianza hacia la inmigración ha sido alimentado por la desinformación y los incidentes violentos, que han generado un ambiente de miedo entre la población. La situación se complica aún más con la llegada de noticias sensacionalistas que distorsionan la realidad y alimentan la xenofobia.
La política británica, marcada por el Brexit y la creciente preocupación por la inmigración, parece estar en un punto de inflexión, donde el miedo y la desinformación juegan un papel crucial en la formación de la opinión pública.
