LA INFLACIÓN EN MAYO SE DESACELERA Y S&P MEJORA LA CALIFICACIÓN DE LA DEUDA ARGENTINA
El índice de precios al consumidor muestra una caída en la inflación, mientras que S&P eleva la calificación de la deuda soberana del país.

El índice de precios al consumidor de Argentina reportó en mayo un avance del 2,1%, marcando su segunda desaceleración consecutiva. Esta cifra estuvo por debajo de las expectativas del mercado y sugiere una tendencia de moderación en el proceso inflacionario, aunque aún persisten desafíos significativos.
El componente subyacente, que excluye precios estacionales y regulados, también mostró una mejora, ubicándose en 1,9% mensual, el nivel más bajo desde septiembre del año anterior. Este resultado se vio influenciado por la estabilidad en el precio de las carnes, que apenas se movió (0,3%) y actuó como un ancla para el núcleo de la inflación.
Sin embargo, el aumento de precios estacionales fue notable, alcanzando un 3,5%, impulsado por un significativo incremento en las verduras, especialmente en el Gran Buenos Aires, donde la suba casi llegó al 19%.
Las proyecciones para el resto del año indican que la inflación podría cerrar en torno al 30% interanual, con una desaceleración progresiva que podría permitir alcanzar niveles sostenidos por debajo del 2% mensual hacia septiembre.
En el ámbito financiero, la agencia Standard & Poor’s elevó la calificación de la deuda soberana argentina de CCC+ a B–, apoyándose en un superávit fiscal sostenido, la acumulación de reservas por parte del Banco Central y la capacidad del Tesoro para financiarse en pesos. Esta recalificación tuvo un impacto inmediato en el mercado, con el riesgo país cayendo a 437 puntos básicos, el nivel más bajo en ocho años.
A pesar de estas mejoras, S&P advirtió sobre la persistencia de riesgos, incluyendo reservas netas negativas y una inflación que aún supera la depreciación del tipo de cambio. Para mejorar la calificación aún más, el país deberá consolidar su acceso a los mercados internacionales de capital y mantener la estabilidad macroeconómica, lo cual podría llevar entre dieciocho y veinticuatro meses.
La reciente licitación de deuda mostró una renovación del 120,4% de los vencimientos, con una fuerte demanda por bonos duales largos que representaron el 72% del total adjudicado. Esto indica que el mercado está dispuesto a comprometer fondos a plazos más largos, con un plazo promedio de colocación que alcanzó los 31 meses.
En resumen, aunque se observan avances en la moderación de la inflación y en la calificación de la deuda, los desafíos económicos y las incertidumbres electorales continúan siendo factores a considerar en el futuro inmediato.
