UN HOMBRE DE BAHÍA BLANCA RENUNCIA A SU TRABAJO Y GASTA TODOS SUS AHORROS PARA CUMPLIR SU PROMESA EN EL MUNDIAL
Luis Romero, un bahiense de 56 años, realizó un sacrificio personal para asistir al Mundial 2026 junto a un amigo, sin arrepentimientos.

Luis Romero, un hombre de 56 años oriundo de Bahía Blanca, ha vivido una experiencia única en el Mundial 2026. Junto a un amigo, decidió renunciar a su trabajo y gastar todos sus ahorros para cumplir una promesa que habían hecho hace tiempo: asistir a un Mundial antes de morir.
La aventura comenzó en diciembre, cuando ambos compraron pasajes al ver una oferta irresistible. Según Luis, era el momento de hacer realidad un sueño que habían planeado con dedicación. “No me importó nada”, afirmó, reflejando su determinación.
El viaje a Kansas City para presenciar el debut de la Selección argentina en el Mundial fue cuidadosamente planificado. Sin embargo, al comunicar su decisión de viajar a su empleador, que era conductor de un camión con hidrogrúa, la respuesta fue clara: si se iba, debía renunciar. Luis tomó la decisión sin dudarlo, dejando atrás un trabajo que le brindaba un buen sueldo.
Los planes no salieron del todo como esperaban, ya que un error en las reservas de alojamiento los llevó a pasar dos noches en el estacionamiento de un supermercado. “Íbamos, comprábamos algo para comer y nos quedábamos a dormir en la camioneta”, recordó entre risas.
El esfuerzo valió la pena, ya que el 16 de junio, Luis estuvo presente en el Arrowhead Stadium para ver a Argentina vencer 3-0 a Argelia, con Lionel Messi anotando los tres goles. Este partido marcó un hito, ya que Messi igualó el récord de 16 goles en Mundiales.
Al regresar a casa, Luis se enfrenta a una nueva etapa, sin trabajo ni ahorros. Sin embargo, lo toma con optimismo: “Voy a descansar un par de días y voy a salir a buscar trabajo”, expresó, recordando que tiene experiencia en varios oficios.
Con una sonrisa, concluyó su relato y se ofreció a quienes lo necesiten: “Mi nombre es Luis Romero, tengo 56 años, y si alguien necesita un trabajador, que me llame”. Su historia es un testimonio de cómo el fútbol puede unir promesas y amistades, más allá de los sacrificios personales.

