IMPACTANTE RELATO DE UN SOBREVIVIENTE TRAS LOS TERREMOTOS EN LA GUAIRA, VENEZUELA
Carlos Ancheta, un residente de La Guaira, vivió momentos de terror al observar el colapso de su edificio tras los sismos que sacudieron la región.

La Guaira, una ciudad ubicada en las afueras de Caracas, se ha visto gravemente afectada por dos fuertes terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que ocurrieron el miércoles. Uno de los testigos de esta tragedia es Carlos Ancheta, quien salió a caminar por la playa poco antes de que los sismos impactaran su hogar en un edificio de 12 pisos en la urbanización Los Corales.
Ancheta, fotógrafo y administrador de departamentos, relató que decidió disfrutar del feriado de San Juan en La Guaira. “Caminé un rato y a los 10 minutos sentí el primer temblor. Ahí vi cómo se caía mi edificio, se desvanecía junto a otros cinco edificios a mi alrededor”, explicó en una conversación telefónica.
El impacto del primer sismo fue devastador. “Se levantó una nube de polvo que llegó hasta la playa”, añadió. Tras el colapso de su edificio, Ancheta pudo confirmar que de los siete departamentos ocupados, solo dos mujeres fueron rescatadas con vida de los pisos tres y siete. “Falta saber qué pasó con los vecinos de los otros cuatro”, comentó, visiblemente preocupado.
El segundo terremoto fue aún más intenso. “Me caí en la arena. Se me cayeron el teléfono y los lentes”, recordó. Aunque su departamento en Caracas resultó dañado por la inundación, se mostró aliviado de que su hogar estuviera estable.
La situación en La Guaira es crítica. “La gente está en shock, quedó muy asustada. Está en la calle, cerca de los edificios que cayeron, moviendo escombros. La gente está como ida, triste”, afirmó Ancheta. Este escenario de desolación no es nuevo para la ciudad, que ya había enfrentado una tragedia similar en 1999, cuando deslaves devastaron la región.
Otro residente, Génesis Méndez, describió cómo la ciudad parece una “escena post-apocalíptica”. La población busca refugio y alimentos no perecederos, mientras que los rescatistas continúan su labor en medio del caos. “La gente aún está muy agitada y conmocionada”, aseguró.
Por su parte, Yenily Almeida, quien vive en el epicentro de la zona sísmica, expresó su angustia al recordar cómo su edificio se bamboleaba y los escombros caían a su alrededor. “Pensé que iba a morir”, confesó. Tras escapar, decidió no regresar y pasar la noche en la casa de un amigo, buscando mayor seguridad.
Las autoridades aún no han realizado una auditoría de los daños, lo que ha generado frustración entre los afectados. “Los venezolanos estamos sufriendo”, concluyó Almeida, reflejando el sentimiento de muchos en La Guaira tras esta tragedia devastadora.


