ADRIÁN RAVIER SE PREPARA PARA SU DEBUT COMO VOCERO PRESIDENCIAL EN LA CASA ROSADA
El nuevo portavoz del Gobierno se reunirá con Santiago Caputo para definir su presentación, que no incluirá anuncios de gestión.

Adrián Ravier, el nuevo vocero presidencial, se reunió este jueves con Santiago Caputo para afinar los detalles de su presentación en la Casa Rosada, programada para hoy. Durante esta reunión, que se extendió desde antes de las 15 hasta entrada la tarde, se buscó estructurar el discurso que Ravier ofrecerá, el cual durará aproximadamente 30 minutos y no incluirá anuncios de gestión.
La intención del Gobierno es que Ravier realice una exposición centrada en su trayectoria personal, incluyendo su formación académica, su llegada al oficialismo y su experiencia como diputado nacional por La Pampa. En este sentido, se pretende que la presentación sea más técnica y menos confrontativa que las anteriores conferencias del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Desde el Ejecutivo han enfatizado que la aparición de Ravier será pública, transmitida en vivo y abierta a la sala de periodistas, buscando así instalar su figura antes de su primera conferencia de prensa, que está programada para el próximo martes a las 11. A diferencia de las últimas presentaciones, no se espera que Ravier esté acompañado por miembros del Gabinete, ni se anticipan medidas económicas o anuncios administrativos.
El nuevo vocero aún no ha sido designado formalmente y no cuenta con una oficina asignada, por lo que se está moviendo entre distintos despachos de la Casa Rosada mientras se mantiene en reuniones diarias para definir su rol. La estructura interna de su vocería aún está en revisión, y se espera que Ravier sea la voz pública del Presidente, mientras que Fabián Fernández, el nuevo secretario de Prensa, tendrá un rol de coordinación interna.
El Gobierno está preparando un operativo de respaldo en redes sociales para lanzar la figura de Ravier, con el objetivo de que los fragmentos más relevantes de su presentación se difundan rápidamente. Se busca que este evento funcione como un punto de partida para relanzar la comunicación oficial, con un enfoque más técnico y menos polémico, alejándose de las controversias que han marcado la gestión de Adorni.

