MATEO HÜNICKEN: EL CONSULTOR QUE TRANSFORMA LA GESTIÓN FAMILIAR EN EL AGRO
A los 32 años, Mateo Hünicken se destaca como consultor agropecuario, abordando los conflictos familiares que afectan la productividad en el campo argentino.

Mateo Hünicken, un joven de 32 años y licenciado en administración de empresas agrarias, se ha convertido en un referente en el ámbito agropecuario argentino al abordar una problemática que pocos consideran: los conflictos familiares que pueden perjudicar la gestión de las empresas del campo.
Su enfoque se centra en ayudar a los productores a separar lo familiar de lo empresarial, y a establecer reglas claras que permitan una mejor comunicación y entendimiento entre los miembros de la familia involucrados en la actividad agropecuaria. Según Hünicken, «los problemas familiares pueden hacer más daño que una sequía o una inundación».
En su labor, el consultor enfatiza la importancia de tener conversaciones difíciles y de definir roles claros dentro de la empresa familiar. «El espíritu de mi trabajo no es corregir ni juzgar, sino implementar procesos», explica, subrayando que su objetivo es conseguir que el campo siga funcionando a pesar de los rencores acumulados.
Mateo ha notado que a menudo son las mujeres o los hijos de los productores quienes lo contactan en busca de soluciones. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, los campos son administrados por costumbres heredadas, sin una clara definición de roles como ocurre en el sector industrial.
El consultor también menciona que la transición generacional en el campo puede ser complicada, ya que muchos hijos tienen intereses distintos a los de sus padres. «Busco empatizar con ambas partes y establecer límites en mi función, evitando involucrarme en aspectos legales o financieros», añade.
Mateo Hünicken se apoya en su experiencia personal y en el conocimiento de su padre, quien es productor. Esta relación le permite entender mejor la mentalidad del hombre de campo, un aspecto que considera esencial para su trabajo. «No lo estudié en la facultad, pero hay que animarse a tener esas conversaciones difíciles para evitar rencores que luego estallan», concluye, reafirmando su compromiso con la mejora de la gestión familiar en el agro argentino.
