EL GOBIERNO ARGENTINO BUSCA RELANZAR SU GESTIÓN TRAS LA SALIDA DE ADORNI
La renuncia del jefe de Gabinete Manuel Adorni abre la puerta a nuevas reformas, con Diego Santilli como posible sucesor para mejorar relaciones con gobernadores.

El Gobierno argentino se encuentra en un proceso de reestructuración tras la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete. En la Casa Rosada, se celebra esta decisión, ya que se espera que la llegada de Diego Santilli como su sucesor facilite la aprobación de reformas clave en el Congreso.
Adorni dejó su cargo en medio de una investigación judicial relacionada con su patrimonio, lo que había comenzado a afectar la agenda parlamentaria y las relaciones con aliados. En la administración creen que su salida permitirá avanzar sin las tensiones que habían frenado decisiones importantes. “Ahora sin esta piedra en el zapato podemos avanzar con las reformas en el Congreso”, comentan en el gobierno.
La renuncia fue anunciada justo antes del partido de la Selección argentina en el Mundial, y aunque su entorno sostiene que fue una decisión personal, en otros sectores se asegura que fue el resultado de presiones internas. A pesar de las negaciones oficiales, fuentes indican que Adorni mantuvo una reunión con el presidente Javier Milei en la mañana de su salida.
La posible llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete ha sido discutida en encuentros en la Casa Rosada, donde se considera fundamental para mejorar la relación con los gobernadores y bloques aliados. Su primer desafío será recomponer estos vínculos y facilitar la aprobación de diversos proyectos legislativos, como la reforma electoral y medidas económicas para combatir la inflación.
Además, se plantea una reestructuración en el Ministerio del Interior, que podría perder su rango ministerial y ser absorbido como una vicejefatura dentro de la Jefatura de Gabinete. Ignacio Devitt, actual encargado de la interlocución con gobernadores y legisladores, podría desempeñar un rol clave en este nuevo esquema.
El Gobierno tiene como objetivo priorizar una serie de reformas antes de marzo, buscando recuperar la comunicación oficial y la credibilidad ante la opinión pública. En este contexto, se espera que la salida de Adorni permita retomar una agenda más activa en la comunicación del Ejecutivo, con Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial.
En este nuevo panorama, la administración busca no solo estabilizar su frente interno, sino también enfrentar adecuadamente los desafíos económicos y legislativos que se avecinan.

