SEÑALES DE ALERTA EN RELACIONES VIOLENTAS: LA MIRADA DE LA PSICÓLOGA DANIELA GASPARINI
La psicóloga forense Daniela Gasparini analiza patrones de violencia y cómo detectarlos en relaciones interpersonales.

La psicóloga forense de la UBA, Daniela Gasparini, ha abordado la compleja temática de la violencia de género y el fenómeno del femicidio, destacando la importancia de reconocer las señales de alerta en diversas relaciones interpersonales. Según Gasparini, el agresor no siempre es una pareja; puede ser un hermano, un padre, un amigo o incluso un jefe.
La especialista señala que los celos y la manipulación son comportamientos que a menudo se naturalizan, lo que puede conducir a situaciones de violencia extrema. Gasparini explica que estos patrones de conducta, que incluyen el narcisismo y la psicopatía, son comunes entre los agresores y pueden identificarse en casos emblemáticos de la historia criminal argentina.
Gasparini menciona la teoría del ciclo de la violencia de la psicóloga norteamericana Lenore Walker, que describe las fases desde la acumulación de tensión hasta la explosión violenta y el posterior arrepentimiento. Esta teoría es fundamental para entender cómo se desarrollan las dinámicas de abuso en las relaciones.
Entre los casos que ejemplifican estos patrones, se encuentra el de Fernando Farré, quien asesinó a su esposa con múltiples puñaladas, mostrando antecedentes de control y violencia. La psicóloga subraya que el femicidio es la forma más brutal de violencia de género, y que siempre hay una historia de violencia previa que precede a estos crímenes.
Otro caso destacado es el de Fabián Tablado, quien mató a su novia en un ataque celoso. Gasparini advierte que los celos son una señal de alerta crítica y que su normalización puede llevar a la violencia invisible, que a menudo precede al estallido de agresión física.
La psicóloga también hace referencia al caso de Néstor Soto, quien fue condenado por el femicidio de su compañera de facultad. Este caso resalta las dificultades que tienen los agresores para aceptar el rechazo y cómo su comportamiento puede estar influenciado por estructuras de desigualdad social.
Gasparini concluye que es crucial educar sobre las señales de violencia y despatologizar a los agresores, entendiendo que su comportamiento es un reflejo de un sistema patriarcal que perpetúa la violencia.






