LA FUNDACIÓN PENSAR ADVIERTE SOBRE EL DETERIORO SOCIAL EN ARGENTINA A PESAR DE LA ESTABILIZACIÓN ECONÓMICA
El think tank del PRO destaca que el crecimiento económico no llega a la mayoría de los argentinos y señala un aumento en el endeudamiento de los hogares.
La Fundación Pensar, un think tank vinculado al PRO, ha emitido una alerta sobre la situación social en Argentina, indicando que la estabilización económica alcanzada por el Gobierno no es suficiente para revertir el deterioro social acumulado. En su informe mensual titulado «Atrápame si puedes – Parte II», el exministro de Economía Hernán Lacunza enfatiza que el gran reto es lograr que el crecimiento económico beneficie a la mayoría de la población.
El informe describe una Argentina social dividida entre quienes ya experimentan alivio, quienes aún esperan, aquellos que se adaptan como pueden y los que sienten el peso del ajuste. La situación se agrava con el dato de que el endeudamiento de los hogares ha alcanzado su máximo nivel en 20 años, con el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales como complemento del salario para cubrir gastos cotidianos.
Lacunza sostiene que un programa de desarrollo debe basarse en tres pilares interdependientes: el económico, el social y el político. Cuando estos tres elementos se alinean, se crea un triángulo virtuoso que promueve la estabilidad y el empleo. Sin embargo, si uno de ellos falla, se genera un ciclo vicioso que perjudica a la economía.
El economista reconoce que las políticas actuales han logrado reducir la angustia provocada por una inflación del 200% heredada y que se han encadenado dos años de crecimiento. No obstante, advierte que los sectores productivos que han prosperado, como el agro, la energía y la minería, solo generan alrededor de 250.000 empleos directos, en comparación con casi 4 millones de trabajadores en la industria manufacturera y la construcción, que son considerados los sectores perdedores del modelo.
En cuanto al empleo, Lacunza destaca que entre 2023 y 2025, aunque el número total de empleos se mantuvo estable, se perdieron 310.000 puestos formales, mientras que se sumaron 70.000 empleos informales y 300.000 cuentapropistas. Esto se traduce en una caída del salario real del 3,5%.
Además, el informe menciona que, si bien los perceptores de la asignación universal por hijo han visto duplicados sus beneficios, los jubilados y empleados públicos han sufrido recortes significativos en sus ingresos reales. La obra pública también ha disminuido drásticamente, alcanzando mínimos históricos.
Por último, Lacunza cierra su análisis con una advertencia sobre la necesidad de evitar repetir errores del pasado en los intentos de desarrollo económico.
