EL PEQUEÑO AGRICULTOR ARGENTINO ENFRENTA UNA CRISIS SIN PRECEDENTES
Daniel Berdini, exdirigente de Coninagro, advierte sobre la crítica situación del pequeño productor en Argentina tras años de sequía y falta de financiamiento.
La situación del pequeño agricultor en Argentina es alarmante. Según Daniel Berdini, exdirigente de Coninagro, el impacto de cinco años de sequía y la falta de financiamiento han puesto a este sector al borde de la extinción. Berdini, quien también es productor agropecuario en el norte de la provincia de Buenos Aires, comparó la actual crisis con la que se vivió en los años ’90, destacando la creciente concentración de la tierra en manos de grandes grupos agrícolas.
En el corredor productivo que abarca Zárate, Baradero y Rosario, los pequeños y medianos productores, que trabajan parcelas de entre 100 y 300 hectáreas, enfrentan desafíos significativos. Berdini indicó que el clima ha sido adverso en los últimos años, lo que ha generado un desfasaje financiero importante. «El país acompaña cuando te va bien, pero cuando te va mal, arreglate como puedas», expresó, refiriéndose a la falta de apoyo gubernamental.
El exdirigente también explicó que el sistema cooperativo ha sido el único sostén operativo para muchos agricultores, permitiendo el aplazamiento de pagos y la financiación de insumos básicos. Sin embargo, esta medida no es suficiente para evitar que muchos pequeños productores se vean obligados a vender sus tierras.
Al comparar la situación actual con la convertibilidad de los años ’90, Berdini señaló que la estabilidad del tipo de cambio frente al aumento de los costos de producción está erosionando la rentabilidad agrícola. «La gente no llega a fin de mes y las tarjetas de crédito se usan para comprar alimentos», comentó, reflejando la difícil realidad de los consumidores en el interior del país.
Además, Berdini alertó sobre la posibilidad de un fenómeno de El Niño extraordinario, que podría traer lluvias superiores al promedio histórico y generar inundaciones. Ante este panorama, enfatizó la necesidad de realizar trabajos de infraestructura que no han sido completados, como los de la Cuenca del Salado, que son cruciales para el escurrimiento del agua.
Finalmente, Berdini concluyó que la falta de políticas de Estado sostenidas en el tiempo ha contribuido a la vulnerabilidad del sector. «El que tuvo buenas lluvias hizo una gran cosecha y pudo salir adelante. El que no las tuvo, quedó al horno», afirmó, subrayando la importancia de contar con sistemas de subsidios y seguros agrícolas que protejan la producción, similar a lo que ocurre en Estados Unidos y la Unión Europea.


