EMPRESAS DE IA ADQUIEREN MILLONES DE LIBROS Y PODRÍAN DESTRUIRLOS PARA ENTRENAR SUS MODELOS
Una investigación revela que empresas del sector de inteligencia artificial compran grandes cantidades de libros usados para digitalizarlos y, en algunos casos, destruirlos.
Un reciente informe ha revelado que varias empresas de inteligencia artificial están adquiriendo millones de libros usados con el objetivo de digitalizarlos y utilizarlos para entrenar modelos de IA. Este proceso incluye, en ocasiones, la destrucción de los ejemplares adquiridos.
La investigación, publicada por 404 Media, indica que las compras se realizan a través de intermediarios, quienes adquieren títulos publicados antes de 2022, evitando que los vendedores conozcan la identidad de los compradores finales. Se estima que los pedidos oscilan entre 1000 y un millón de libros en una sola transacción.
Los modelos de IA requieren grandes volúmenes de textos para aprender y mejorar su capacidad de comprensión y generación de respuestas. A medida que el contenido en Internet se ha saturado de material generado automáticamente, la necesidad de textos escritos por humanos ha crecido. Los libros impresos ofrecen una calidad y diversidad de contenido que a menudo no se encuentra en línea.
El proceso de digitalización puede implicar la destrucción de los ejemplares físicos. Algunas empresas utilizan escáneres industriales de alta velocidad que requieren cortar el lomo de los libros para digitalizar las páginas, lo que resulta en la pérdida del ejemplar original. Un caso notable es el de Anthropic, que ha sido acusado de destruir libros en su proceso de digitalización.
Además, el informe menciona que el uso legítimo de libros adquiridos legalmente para entrenar modelos de IA ha sido respaldado por fallos judiciales en Estados Unidos. Sin embargo, las prácticas de adquisición de libros y el potencial daño a obras raras o agotadas generan preocupación en el sector editorial.
El debate sobre la ética de estas prácticas continúa, y expertos como Maximiliano Firtman han planteado interrogantes sobre la preservación de libros considerados raros o de difícil acceso, sugiriendo que podría ser necesario establecer regulaciones para proteger estas obras.
