EL ABUSO DIGITAL: 6 DE CADA 10 VÍCTIMAS CONOCEN A SUS AGRESORES
Un informe revela que la mayoría de las agresiones digitales provienen de personas cercanas a las víctimas, destacando la necesidad de abordar esta problemática social.

Un reciente estudio de Kaspersky ha revelado que el 60% de las víctimas de abuso digital identifican a sus agresores como personas de su entorno. Este informe, titulado Invisible Control, pone de manifiesto que el mito del acosador anónimo ha sido superado por una realidad alarmante: la violencia digital está profundamente arraigada en relaciones personales.
Los amigos son los principales agresores, representando un 14,7% de los casos, seguidos por las parejas actuales con un 9,6%, compañeros de trabajo con un 7,9%, otros familiares con un 6,7% y exparejas con un 5,8%. Este contexto revela que muchas veces el abuso se origina en relaciones que deberían ser seguras y de confianza.
El estudio también destaca un preocupante ciclo de escalada, donde las víctimas de abuso por parte de amigos o familiares tienen más probabilidades de replicar conductas abusivas hacia otros en su círculo cercano, normalizando así la violencia.
La percepción del abuso digital varía notablemente según la edad. Mientras que el 81,2% de la Generación Z está familiarizada con el concepto, solo el 64,3% de los Baby Boomers lo están. A pesar de su mayor conocimiento, los jóvenes son quienes reportan niveles más altos de abuso, con casi un 60% de ellos habiendo experimentado alguna forma de agresión digital en el último año.
El género también juega un papel importante en esta problemática. Un 62,5% de las mujeres se siente insegura en línea, en contraste con el 54,2% de los hombres. Además, más de la mitad de las mujeres (53,1%) admite tener falta de confianza al navegar por internet, convirtiendo el espacio digital en un entorno de mayor estrés emocional.
El estudio revela que casi el 45% de los encuestados admitieron haber participado en conductas abusivas en el último año. Las acciones más comunes incluyen excluir o bloquear a alguien con la intención de causar daño (19,8%) y participar en discusiones agresivas en chats grupales (19,5%).
A pesar de que el 79,1% de las personas reconoce el impacto psicológico del abuso digital, existe una alarmante falta de conciencia sobre sus consecuencias económicas y la posibilidad de que la violencia escale a situaciones físicas. Solo el 54,4% de los encuestados vincula el abuso digital con daños económicos.
El informe concluye que la solución al abuso digital no puede recaer únicamente en el individuo. Un 41,6% de los encuestados considera que se trata de un problema social que requiere una conciencia colectiva, mientras que el 40% señala que los gobiernos deben crear regulaciones y asegurar su cumplimiento. Para revertir esta tendencia, los expertos recomiendan reconocer las señales tempranas de abuso y proteger la privacidad digital.
