CAMBIO EN EL PANORAMA RELIGIOSO ARGENTINO: MENOS CATÓLICOS Y MÁS SIN RELIGIÓN
Una reciente encuesta revela que la Iglesia católica sigue perdiendo fieles, mientras crece el número de evangélicos y de personas sin afiliación religiosa.

Un nuevo estudio del Barómetro de las Religiones y las Creencias de la Universidad de Buenos Aires ha revelado cambios significativos en el panorama religioso de Argentina. Según el informe, la Iglesia católica ha visto una notable disminución en su número de fieles, pasando del 90% en 1960 a solo 57,7% en la actualidad. En contraste, el número de evangélicos ha aumentado, alcanzando el 17,7%, un incremento considerable desde el 9% registrado en 2008.
Además, el estudio destaca un crecimiento en la cantidad de personas que se identifican como sin religión, que actualmente representan el 22,4% de la población. Este grupo incluye a aquellos que, aunque no se adscriben a ninguna religión, mantienen creencias y prácticas espirituales. De esta manera, los sin religión se han convertido en el segundo grupo más grande en el país, superando a los evangélicos.
El informe también señala que los jóvenes son el segmento más alejado de la religión, con solo 44,6% de los de entre 16 y 29 años identificándose como católicos. En cambio, el 23,6% de jóvenes se declara evangélico, mientras que el 31% de esta franja etaria se identifica como sin religión.
Juan Esquivel, director del Barómetro, indica que esta tendencia no es exclusiva de Argentina, sino que se observa a nivel global, con un aumento de personas sin filiación religiosa en diversas naciones. Esquivel también menciona que la disminución de católicos está relacionada con un proceso de distanciamiento de las instituciones religiosas, reflejando un fenómeno cultural más amplio.
A pesar de la caída en el número de católicos, el 90% de los argentinos aún afirma creer en Dios, lo que sugiere que la espiritualidad persiste en la sociedad, aunque de formas diferentes. Este cambio en la religiosidad también se relaciona con el nivel educativo, ya que aquellos con mayor educación tienden a identificarse como sin religión.
El papa Francisco ha comentado sobre este fenómeno, sugiriendo que el aumento en la educación no necesariamente aleja a las personas de la religión, sino que el factor económico podría tener un papel más significativo en este distanciamiento.

