LA SUPERVIVENCIA: UNA FUERZA QUE GUÍA NUESTRAS DECISIONES
Un análisis sobre cómo la lógica de supervivencia influye en nuestras elecciones diarias.

La supervivencia es un concepto que va más allá de lo biológico y se convierte en una fuerza que organiza gran parte de nuestras decisiones, muchas veces sin que lo notemos. Según la columnista Mariel González, detrás de los síntomas, bloqueos y conflictos que enfrentamos, podría haber una lógica de supervivencia que intenta protegernos.
Desde esta perspectiva, muchos de nuestros comportamientos no necesariamente buscan nuestra felicidad o éxito, sino que están orientados a mantenernos vivos. Esta idea se puede observar en la naturaleza, donde los animales enfrentan dos grandes causas de muerte: el agotamiento y la distracción. Un animal que está agotado pierde su capacidad de respuesta, mientras que uno distraído deja de percibir el peligro, lo que puede llevar a consecuencias fatales.
La biología no distingue entre lo bueno y lo malo; simplemente registra lo que favorece la continuidad de la vida. Por ejemplo, si un animal nace en un entorno favorable, ese entorno será registrado como seguro. Sin embargo, si es trasladado a un ambiente hostil, sus posibilidades de adaptación se reducen drásticamente.
Los seres humanos, al igual que otros mamíferos, dependemos de la pertenencia al grupo para sobrevivir. La exclusión puede ser letal, y nuestro inconsciente biológico conserva esta memoria. Por lo tanto, la necesidad de pertenencia puede ser más profunda de lo que imaginamos, comenzando en la familia, que actúa como nuestra primera manada.
González propone que muchas de nuestras repeticiones de patrones familiares, que fueron útiles para la supervivencia de nuestros antepasados, ya no son necesarias en la actualidad. Un ejemplo es una persona que, a pesar de desear prosperar, enfrenta constantemente obstáculos financieros. Esto podría deberse a que su inconsciente asocia la riqueza con el peligro, basado en experiencias pasadas de sus ancestros.
La autora enfatiza que la biología no busca la felicidad, sino la supervivencia. Por ello, los síntomas físicos y bloqueos emocionales pueden ser vistos como intentos de adaptación a situaciones de riesgo.
Para transformar esta lógica, es crucial cuestionar nuestras creencias heredadas y reconocer los programas de supervivencia que operan en nuestras decisiones. Al hacerlo, se abre la posibilidad de elegir conscientemente cómo queremos vivir, dejando atrás patrones que ya no nos sirven.
Este proceso de toma de conciencia puede ser el primer paso hacia una vida más plena, donde no solo sobrevivimos, sino que elegimos cómo queremos vivir.
