CONSEJOS DE EXPERTOS: CÓMO CONSERVAR CORRECTAMENTE LOS TOMATES
Los tomates que aún presentan zonas verdes no deben guardarse en la heladera, ya que esto afecta su maduración y sabor.

Los expertos en cocina advierten que los tomates que todavía tienen zonas verdes no deben ser refrigerados. Aunque muchas personas optan por guardarlos en la heladera tras comprarlos, esta práctica puede perjudicar su sabor, textura y el proceso natural de maduración.
El reconocido cocinero y divulgador gastronómico David Guibert explica que la conservación de los tomates debe ajustarse a su grado de maduración. Los tomates que aún no han alcanzado su madurez óptima deben mantenerse a temperatura ambiente para que puedan madurar adecuadamente.
Guibert detalla que después de ser cosechados, los tomates continúan su proceso de maduración. Si se refrigeran antes de tiempo, esto puede interrumpir ese proceso, resultando en la pérdida de algunas de sus cualidades organolépticas. Las bajas temperaturas pueden alterar compuestos que son esenciales para el característico sabor del tomate.
Para acelerar la maduración, Guibert sugiere un método simple: colocar los tomates junto a una manzana o una banana. Estas frutas liberan etileno, un gas natural que favorece la maduración de otros alimentos cercanos, ayudando a que los tomates alcancen su punto ideal.
Cuando los tomates ya están completamente maduros, desprenden aroma y ceden al tacto, es entonces que se pueden guardar en la heladera si no se van a consumir de inmediato. Una buena práctica es colocarlos boca abajo, apoyando la parte del cabito sobre la superficie, lo que ayuda a conservar mejor sus propiedades al reducir la pérdida de humedad.
En resumen, la forma correcta de conservar los tomates varía según su estado de maduración:
- Zonas verdes o amarillas: mantener a temperatura ambiente.
- Junto a una banana o manzana: para madurar más rápido.
- Totalmente maduros: pueden ir a la heladera si no se consumirán ese mismo día.
- Ya cortados: conservar en un recipiente hermético en la heladera.
Con estos simples cambios en los hábitos de conservación, es posible disfrutar de tomates con mejor sabor y textura, además de contribuir a la reducción del desperdicio de alimentos.
