LA PRESENCIA DE COTORRAS EN INVIERNO: UN INDICATIVO DE SALUD AMBIENTAL
La actividad de las cotorras en invierno puede ser señal de un entorno saludable. Expertos explican su comportamiento y cómo atraerlas a los jardines.

Durante el invierno, muchas aves suelen disminuir su actividad o buscar refugio, sin embargo, las cotorras mantienen su presencia en las ciudades, siendo visibles volando en grupos o posadas en árboles altos. Este comportamiento no es casualidad, sino que refleja el estado del entorno en el que se encuentran.
La presencia de cotorras cerca de casas y jardines puede indicar que el lugar ofrece condiciones favorables para su supervivencia, tales como:
- Disponibilidad de alimento, incluyendo semillas, frutos y brotes.
- Árboles altos que les proporcionan refugio y lugares para construir sus nidos.
- Espacios verdes que favorecen la biodiversidad y la presencia de otras especies de aves.
Además, las cotorras son aves sociales que se comunican entre sí mediante fuertes vocalizaciones, lo que las hace aún más notorias en el paisaje urbano.
Desde un punto de vista ecológico, la aparición de estas aves puede ser una buena señal para los jardines, ya que su presencia sugiere que el ambiente conserva cierta biodiversidad. Entre las señales que reflejan esta situación se encuentran:
- La existencia de árboles de gran porte para posarse y refugiarse.
- Disponibilidad de alimento natural durante el invierno.
- Actividad biológica en el jardín, incluso en meses fríos.
- Un entorno favorable para otras aves urbanas.
Para aquellos que disfrutan de la observación de aves, se pueden implementar medidas para atraer cotorras de forma responsable. Los expertos sugieren:
- Conservar árboles altos o palmeras como refugio.
- Mantener plantas que produzcan semillas o frutos.
- Colocar recipientes con agua limpia durante jornadas secas.
- Evitar podas excesivas en invierno.
- Reducir el uso de insecticidas y productos químicos.
La presencia de cotorras en los jardines no solo enriquece el paisaje, sino que también es un indicativo de un ecosistema urbano saludable.

