INVESTIGADORES BRITÁNICOS DESCUBREN VÍNCULO ENTRE CHICLE Y REMOLACHA PARA REDUCIR PRESIÓN ARTERIAL
Un estudio del King’s College de Londres revela cómo la combinación de chicle azucarado y jugo de remolacha puede ayudar a controlar la presión arterial.

Un equipo de científicos británicos del King’s College de Londres ha realizado un descubrimiento prometedor en el ámbito de la salud cardiovascular. La combinación de chicle azucarado y jugo de remolacha ha demostrado tener un efecto positivo en la reducción de la presión arterial, según un estudio publicado en el British Journal of Clinical Pharmacology.
La investigación se centró en cómo los nitratos, presentes en vegetales como la remolacha, son transformados en nitritos por las bacterias en la boca. La hipótesis inicial partió de la observación de que el jugo de pomelo combinado con remolacha disminuía la acidez de la saliva, lo que a su vez entorpecía la conversión de nitrato a nitrito. Por ello, los investigadores se preguntaron si un entorno menos ácido podría potenciar esta transformación.
Para comprobarlo, se reclutaron voluntarios sanos a quienes se les ofreció masticar chicle con azúcar o sin azúcar tras consumir jugo de remolacha. Durante un período de entre tres y seis horas, los participantes renovaron el chicle cada media hora, mientras se monitoreaban muestras de sangre y saliva, así como la presión arterial.
Los resultados fueron significativos: el consumo de chicle azucarado elevó los niveles de nitrito en sangre en un 25% y en la boca en un 45%, en comparación con el chicle sin azúcar. Además, se observó una disminución de la presión arterial entre 1,9 y 2,7 mmHg, lo que representa aproximadamente un 2% de un valor saludable.
Andrew Webb, profesor clínico sénior en la Escuela de Medicina y Ciencias Cardiovasculares y Metabólicas del King’s College, destacó la importancia de entender cómo la acidez de la saliva afecta la conversión de nitratos, un proceso que incide en funciones fisiológicas clave, incluida la regulación de la presión arterial.
A pesar del interés que genera este hallazgo, los investigadores advierten que el efecto es temporal y acotado, no sustituyendo en ningún caso a la medicación para la hipertensión. Además, el consumo excesivo de chicle azucarado podría tener consecuencias negativas para la salud dental.
La hipertensión arterial sigue siendo un factor de riesgo significativo a nivel mundial, asociado con un mayor riesgo de infarto y accidentes cerebrovasculares. Por ello, cualquier estrategia adicional que contribuya a su control es de interés para la comunidad científica. Los investigadores planean realizar un estudio más amplio centrado en deportistas para explorar más a fondo la relación entre el chicle azucarado, la presión arterial y el rendimiento físico.