LA NEURONUTRICIÓN: CLAVE PARA MANTENER LA SALUD CEREBRAL A LO LARGO DE LA VIDA
Una dieta adecuada y un estilo de vida saludable son fundamentales para preservar la función cognitiva y prevenir enfermedades neurodegenerativas.

La esperanza de vida ha aumentado significativamente en los últimos años, lo que hace crucial cuidar la salud cerebral para disfrutar de una vejez activa y saludable. En este contexto, la neuronutrición se presenta como una herramienta esencial para mantener la mente clara y prevenir el deterioro cognitivo.
Según la nutricionista Beatriz Larrea, egresada de la Universidad de Cornell, el deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas están en aumento. Larrea destaca que el 50% de las personas experimentará una enfermedad mental en su vida y que una de cada tres sufrirá de Alzheimer. Además, advierte que, a partir de los 40 años, se puede perder hasta un 5% de masa cerebral por década, aunque esta pérdida puede ser reversible.
La especialista enfatiza que la alimentación juega un papel crucial en la preservación de la masa cerebral, ayudando a prevenir la oxidación, modulando la inflamación y afectando la energía cerebral. Por ello, recomienda reducir el consumo de ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas trans, e incorporar alimentos antioxidantes como arándanos, té verde, cúrcuma, jengibre y germinados de brócoli.
Entre los errores más comunes que afectan la salud cerebral, Larrea menciona el consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas, que pueden provocar picos de insulina y deterioro cognitivo a largo plazo. Además, destaca la importancia de las grasas buenas, que son esenciales para la mielina y la comunicación neuronal. Muchos temen las calorías de los frutos secos o el aceite de oliva, ignorando sus beneficios.
La nutricionista también señala que existe un déficit generalizado de omega-3, vitaminas del grupo B y magnesio en la población, lo que debe ser evaluado. El consumo de alimentos procesados no solo contribuye a la obesidad sino que también provoca malnutrición, afectando así la salud cerebral.
Además de una dieta adecuada, Larrea sugiere adoptar un estilo de vida consciente que incluya oxigenación, ejercicio regular, un buen descanso, relaciones significativas, aprendizaje continuo y gestión del estrés. La meditación y la respiración consciente son prácticas recomendadas para reducir el cortisol, una hormona que en exceso puede ser neurotóxica.
Para fortalecer el cerebro, propone seguir una dieta antiinflamatoria rica en grasas saludables como la palta, los frutos secos y el pescado azul, además de carbohidratos complejos y proteínas de calidad. Los polifenoles presentes en el té verde, el cacao puro y los frutos rojos pueden ayudar a estabilizar la energía cerebral y mantener la alerta mental.
En resumen, la neuronutrición aboga por una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable para preservar la función cognitiva y combatir el estrés oxidativo, elementos clave para mantener la plasticidad cerebral a lo largo de la vida.

