CRÉDITO EN CRISIS: ¿POR QUÉ LAS TASAS DE PRÉSTAMOS SE MANTIENEN ALTAS A PESAR DE LA BAJA EN DEPÓSITOS?
El sistema bancario argentino enfrenta un dilema: las tasas de los depósitos caen, mientras que los préstamos siguen por encima del 80% anual.
Desde el inicio de 2026, el sistema bancario argentino atraviesa una contradicción notable. Mientras las tasas de interés de los depósitos han disminuido, el costo de los préstamos personales y el financiamiento mediante tarjetas de crédito se mantiene elevado, superando el 80% nominal anual.
Un informe de la consultora Econométrica, dirigido por Sebastián Cao, revela que, durante la gestión de Javier Milei, el crédito al sector privado se duplicó en relación al Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, esta expansión se originó desde niveles mínimos históricos y, en la actualidad, ha perdido impulso. A pesar de que el sector público ha reducido significativamente su dependencia del financiamiento bancario, permitiendo que los bancos dirijan más recursos al sector privado, el estancamiento se ha hecho evidente desde mediados de 2025.
En cifras, el financiamiento al sector público cayó en 40 billones de pesos desde fines de 2023, mientras que el stock de préstamos al sector privado aumentó de 57 a 133 billones de pesos en junio de 2026, con la mitad de este total correspondiente a las familias. Sin embargo, la morosidad ha alcanzado niveles alarmantes, con un 12,8% en mayo, el más alto en más de dos décadas.
El informe señala que las tasas de interés de los préstamos no han seguido la tendencia a la baja de las tasas de los depósitos. Aunque la tasa de plazo fijo cayó por debajo del 20%, las tasas activas se han mantenido rígidas, creando una brecha de 46 puntos porcentuales entre las tasas de préstamos y los plazos fijos en junio de 2026.
El costo de fondeo, que se sitúa cerca de 20 puntos porcentuales, y las exigencias de encaje, que rondan el 25% de los depósitos a plazo, elevan el costo total de financiamiento. Adicionalmente, el riesgo de crédito ha aumentado, lo que complica aún más el acceso al crédito para las familias.
La carga mensual de los servicios de deuda de las familias ha escalado al 24,1% de la masa salarial formal, un aumento significativo comparado con el 9% de hace dos años. Este incremento en la morosidad afecta especialmente a los jóvenes deudores y a quienes obtienen créditos en entidades no financieras.
El análisis de First Capital Group indica que, tras cinco meses de caída, en junio, el saldo total de préstamos en pesos al sector privado creció un 3,6% mensual, alcanzando 103,1 billones de pesos, aunque la irregularidad de la cartera sigue limitando la oferta de los bancos.
La situación del crédito en Argentina es compleja, con tasas que no se alinean con la baja de los depósitos y una morosidad creciente que impacta en la capacidad de acceso al financiamiento para familias y empresas.


