EL CANELÉ: LA DELICIA FRANCESA QUE CONQUISTA LAS CAFETERÍAS DE BUENOS AIRES
El canelé, originario de Burdeos, se ha convertido en el acompañamiento ideal para el café en las cafeterías porteñas, destacándose por su textura única.

En los últimos meses, un postre francés ha comenzado a ganar un lugar destacado en las cafeterías de Buenos Aires: el canelé. Esta pequeña delicia, que proviene de Burdeos, ha conquistado a los amantes del café y la pastelería, ofreciendo una experiencia de sabor única.
El canelé se caracteriza por su corteza oscura y caramelizada, que contrasta con su interior húmedo y suave, perfumado con vainilla y ron. Este postre, que algunos argentinos comparan con el flan, se diferencia por su consistencia más firme y compacta, lo que lo convierte en un acompañamiento perfecto para un espresso o un flat white.
Una de las claves de su popularidad radica en que no es excesivamente dulce ni pesado, lo que permite disfrutarlo en solo un par de bocados. Las notas de vainilla y ron realzan los aromas del café, convirtiéndolo en una opción sofisticada frente a los tradicionales croissants y medialunas.
En barrios como Palermo, Villa Crespo, Recoleta y Chacarita, el canelé ha sido incorporado en las vitrinas de muchas cafeterías de especialidad, donde se presenta como una alternativa atractiva y elegante para los clientes. Este auge del canelé refleja una tendencia creciente hacia la pastelería de autor en la ciudad.
Para quienes deseen intentar prepararlo en casa, la receta clásica de canelé incluye 500 ml de leche, 50 g de manteca, un chorrito de extracto de vainilla, 2 huevos, 200 g de azúcar, 100 g de harina 0000, una pizca de sal y 50 ml de ron oscuro. La preparación requiere un reposo de entre 12 y 24 horas en la heladera para lograr la textura característica.
El canelé se ha convertido en un símbolo de la cultura cafetera porteña, y su creciente popularidad sugiere que seguirá siendo una opción preferida por los amantes de la pastelería.