FIBRILACIÓN AURICULAR: UN RIESGO OCULTO QUE AUMENTA CINCO VECES EL ACV
La fibrilación auricular es una arritmia que puede pasar desapercibida y está asociada a un alto riesgo de accidente cerebrovascular. Especialistas explican su detección y tratamiento.

La fibrilación auricular (FA) se ha convertido en un tema central en la salud cardiovascular, ya que esta arritmia silenciosa puede multiplicar por cinco el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). Según el Dr. Fernando Scazzuso, jefe de Electrofisiología y Arritmias del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA), la FA a menudo no presenta síntomas evidentes, lo que dificulta su detección temprana.
La irregularidad en los latidos cardíacos resulta en un ritmo desorganizado, con pulsaciones que oscilan entre 100 y 175 latidos por minuto, en comparación con los 60 a 100 latidos de un corazón sano. Esta desorganización eléctrica favorece la formación de coágulos, que son la principal complicación asociada a la fibrilación auricular.
En Argentina, se estima que la prevalencia de la fibrilación auricular en adultos es del 1% al 2%, cifra que supera el 10% en personas mayores de 75 años. La detección temprana es crucial, ya que muchos casos de ACV isquémico pueden prevenirse mediante un diagnóstico adecuado y la implementación de estrategias de prevención.
La Dra. Marianela López Armaretti, especialista en Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires, enfatiza que la identificación de la FA y el control de los factores de riesgo son esenciales para evitar el primer episodio de ACV. Las medidas preventivas incluyen la anticoagulación y, en algunos casos, el cierre de la orejuela auricular izquierda.
Los tratamientos disponibles abarcan desde la anticoagulación oral hasta procedimientos como la oclusión de la orejuela auricular y la ablación cardíaca. Además, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, ejercicio regular y la suspensión del consumo de tabaco.
Es importante que los pacientes estén atentos a síntomas como palpitaciones, cansancio, dificultad para respirar y mareos, ya que estos pueden ser indicativos de fibrilación auricular. La detección a tiempo y un adecuado control de la salud cardiovascular son fundamentales para reducir el riesgo de eventos cerebrovasculares.
