LA ECONOMÍA DE MILEI: GANADORES, PERDEDORES Y LA NUEVA REALIDAD SOCIAL
Un informe revela la reconfiguración de la economía argentina bajo el gobierno de Javier Milei, marcando una clara división entre sectores favorecidos y aquellos en crisis.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la economía argentina ha comenzado a mostrar signos de una profunda reconfiguración. Según un informe de la Fundación Pensar, el nuevo modelo económico ha generado una economía «a dos velocidades», donde algunos sectores prosperan mientras otros enfrentan serias dificultades.
Las actividades relacionadas con exportaciones, energía, minería, agro, y servicios profesionales han visto un notable crecimiento. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas, el consumo popular y la construcción tradicional están sufriendo las consecuencias de este enfoque. Desde noviembre de 2023, se han perdido aproximadamente 165.000 empleos en el sector privado registrado, lo que representa una caída del 5%.
El análisis también destaca que la clase alta, que representa solo el 6% de la población, concentra el 34% de la riqueza del país. Esta porción de la población ha incrementado su poder adquisitivo, mientras que el 42% de ellos ha adquirido dólares recientemente, reflejando una tendencia hacia la dolarización de sus ahorros.
Por otro lado, la clase media se ha fragmentado en dos grupos: la clase media alta y la media baja. La primera ha visto caer su ingreso en 16 puntos respecto a 2023, y solo el 18% tiene una visión positiva de su situación. En contraste, la clase media baja enfrenta un aumento en el endeudamiento y una creciente dependencia de trabajos múltiples para sobrevivir.
El informe establece cuatro grupos distintos dentro de la nueva estructura socioeconómica: ganadores tempranos, que son aquellos con activos y vínculos en sectores dinámicos; esperadores, que aún no han visto beneficios pero tienen esperanzas; ajustados, que no han caído en la pobreza pero han perdido calidad de vida; y perdedores directos, que incluyen a jubilados y trabajadores informales.
La situación actual plantea un gran desafío para el gobierno: no solo se trata de estabilizar la economía, sino de asegurar que cada grupo social sienta que los beneficios de esta estabilidad se reflejan en su vida cotidiana.

